Llegamos al final de curso y, con él, llega el momento de la despedida para algunos y del "hasta septiembre" para otros (¡qué se le va a hacer!).
Bien, esto de las despedidas no es lo mío, pero no tenía más remedio que dejar algo en este blog como cierre del presente curso (aunque ya os he comentado que seguiré dejándolo abierto y a vuestra disposición)...
Empecemos, pues.
En primer lugar, os quiero dar la enhorabuena porque, aunque los resultados académicos no son los mejores, el grupo ha dado un tremendo ejemplo y me habéis enseñado no sabéis cuánto. ¡Quién me iba a decir a mí que aquel grupo que había empezado el curso de manera tan "marchosa" (en el peor sentido de la palabra que podáis imaginar), iba a dar ese cambio tan radical de actitud y nos iba a ir dando, poquito a poco, muestras de su madurez y de su humanidad! Sinceramente, ya os he dicho muchas veces que jamás hubiera esperado ese cambio. Y, por suerte, en beneficio de todos, se produjo el milagro...
Luego fueron surgiendo problemillas que se iban resolviendo sobre la marcha, pero el ambiente era relajado y agradable (aunque algunos os relajásteis demasiado y las notas son como son, pero eso todavía tiene arreglo); y llegamos a un final de curso aún más tenso y ajetreado que el comienzo, pero en el que se logró volver a la normalidad, demostrando de nuevo el carácter conciliador de este grupo.
En fin, os repito por enésima vez (y me vais a llamar pesada) que es así como hay que ir por la vida: ante todo, siendo BUENAS PERSONAS. Y, a día de hoy, no me cabe la menor duda de que lo sois.
Espero que os vaya todo muy bien, y ya sabéis dónde y cómo me podéis encontrar para cualquier cosa que necesitéis.
¡Hasta siempre!
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Puri